En una aldea de Guadalajara
me fui a encontrar con Soledad.
Tienen sus labios un sabor a rara
anulación de inmensidad.
Guadalá, Guadalá,
me sabe a jara su ansiedad.
Qué será, qué será,
eso a que sabe Soledad.
Tuve otra novia que era de Zamora
con la saliva tropical.
Mas la muchacha que mi boca implora
siempre bosteza en lo esencial.
Guadalá, Guadalá,
me sabe a jara su ansiedad.
Qué será, qué será,
eso a que sabe Soledad.
Yo no le pido que se meta a monja
para mudar de paladar.
Pues muda y todo es como una esponja
que me relame sin cesar.
Guadalá, Guadalá,
me sabe a jara su ansiedad.
Qué será, qué será,
eso a que sabe Soledad.
Sabe que sí,
que su sabor no sabe
como la flor más perfumada.
En consecuencia
ya sólo me cabe
cantar sin más
sabor a nada, a nada...
Guadalá, Guadalá,
me sabe a jara su ansiedad.
Qué será, qué será,
eso a que sabe Soledad.
eso a que sabe Soledad.
eso a que sabe Soledad.

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